EDITORIAL
Estadio ¿Nacional?
Estadio Nacional; hace unos tres años estas dos palabras no tenían el mismo significado. Antes, el estadio nacional era un edificio simple, genérico, sin trascendencia en el ecosistema urbano. Ahora, su sola mención nos hace sentir orgullosos, recordad lo que es y lo que será, la gran ganancia para un país tercermundista.
La existencia de una infraestructura de esta envergadura nos hace sentir especiales, pero no captamos la implicación y la responsabilidad que esto amerita.
Podemos albergar a más de 25.000 personas en un partido por dos horas; pero no logramos mantener el estadio limpio, podemos jactarnos de un regalo de la república mas poblada del mundo pero no tenemos policías suficientes para protegerlo. Nos falta cultura, educación y decencia.
No es solo el estadio, sino también los asientos rayados de los buses, los baños destruidos en lugares públicos, la basura tirada en media calle. Los costarricenses somos incapaces de cuidar nuestro país. No es solo el hecho de que no lucháramos por nuestra independencia, sino que nos acostumbramos a recibir las cosas sin un esfuerzo valido; así conseguimos el Estadio.
Recibimos un regalo y lo tomamos por sentado.
También debemos pensar que nuestras relaciones diplomáticas con Chica se dan a costa de que pasamos por alto la violación evidente a los Derechos Humanos, la evasión de juicios justos, la negación de la entrega de un Premio Nobel de la Paz a un prisionero político. Las razones son varios, y Costa Rica dejo de pensar en las implicaciones del regalo, sin medir las consecuencias.
Ningún ministro tiene claro quién debe hacerse cargo del mantenimiento de un edificio de tamaño nunca antes visto. Nadie tiene ni el presupuesto ni el personal capaz de dar abasto con todas las necesidades de nuestro Estadio Nacional.
Para su inauguración se busco una artista muy comercial, y solo se le dio 20 minutos a cada grupo nacional para su presentación. A pesar de la falta de apoyo al talento nacional en el país, el espacio que se les dio a nuestros representantes es la cantidad de tiempo mínima para que se dijera que tocaron en el Estadio Nacional.
Hannah Gabriels, boxeadora de clase mundial, represento al orgullo tico en una pelea de calidad, mas en entrenamiento y patrocino el país olvida sus necesidades y logros. Se denota mas la lucha por crear apariencias que por apoyar a nuestros deportistas.
El partido Costa Rica – Argentina causo conmoción, por la presencia de una selección Clase A y el ganador del título a mejor jugador de la FIFA, Leonel Messi. Al final, Messi no jugó y la selección argentina mantuvo un 0 – 0 que dejo un vacio en el gusto popular.
El estadio fue diseñado por y para chinos, la falta de parqueos evidencia el poco conocimiento de nuestra cultura. El estadio no se adapto a nuestras necesidades, sino que, como pueblo, nos debemos adaptar a las necesidades del estadio. .
Inversión en seguridad, mantenimiento, limpieza; fondos que podrían ser utilizados en seguridad nacional y educación deber ser invertidos en cuidar un estadio que no tendrá un uso real ni ganancias para las partes.
Si en nuestro país entendiéramos que rayar paredes no las embellece, que la basura no solo se pone en el basurero sino que también se recicla y que no se deben comprar artículos robados para evitar los asaltos, tal vez la carga económica que representa el Estadio no sería tanta, y la inversión a futuro no sería un problema, sino una inversión mínima dentro del presupuesto nacional.
Critica
Lamentablemente nos hemos malacostumbrado… Malacostumbrado a ser mal informados por el gobierno, maltratados por sus representantes, mal encarados por sus oficinistas.
En la Superintendencia de Pensiones, los colaboradores siempre están en su hora de café o de almuerzo, y cuando se les necesita, nunca logran definir quién es el encargado de solucionar el problema.
Yo fui testigo de sus problemas de organización. Debía tramitar un pago, debido a una deuda generada por el mismo desorden de la organización, la cajera perdió la factura, pero se me culpo a mí por no conservar la documentación necesaria. Después de una búsqueda exhaustiva, logre localizarla. Al llevarla al edificio Omar Dengo, no recibí una disculpa ni nada parecido, sino la expectativa de volver OTRA vez para lograr la resolución del caso.
La poca educación con respecto al servicio al cliente nos hace pensar que el actuar de nuestras personas es correcto, pero no es así.
Si el problema no fue causado por el cliente, una disculpa no está de mas y mucho menos el ofrecimiento de compensación por el agravio sufrido. Esto es lo que nos falta en las instituciones gubernamentales.
