Friday, February 25, 2011

6° de Separación

  • Lady GaGa podría estar más cerca de lo que cualquiera podría creer…
Seis grados nos separan de Madonna, Obama y Gorbachov. La teoría de “seis grados de separación” intenta comprobar que nuestro mundo es lo suficientemente pequeño como para que todos estemos interrelacionados por no más de seis enlaces en una cadena.
Según esta teoría, ideada por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en su cuento “Chains”, cualquier persona del planeta está conectada a otra a través de una cadena de conocidos de no más de cinco intermediarios, creando un total de seis enlaces. El número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena.  
El sociólogo Duncan Watts realizo un experimento para comprobar esta teoría, el cual llamó “SmallWorld” o Mundo Pequeño. El mismo trata de hacer llegar mensajes a personas en 13 países mediante correos electrónicos. Para ello, era necesario reenviar los correos a conocidos que podrían vivir cerca o conocer a la persona que se quería localizar. Según Watts y su equipo, se necesitaron entre cinco y siete mensajes en promedio para lograr su cometido. El resultado fue bastante sorprendente, tomando en cuenta que ninguna de las personas seleccionadas tiene un amplio círculo social.
Otro experimento realizado por Microsoft demostró que la teoría de conexiones es más  real de lo que se piensa. En un estudio de 240 millones de usuarios de Messenger, todos estaban conectados por seis enlaces o menos.
Siguiendo esta ideología, estamos obligados a conocer a esas seis personas para terminar la separación. En la actualidad, las redes sociales y fenómeno del internet pueden facilitarnos la comprobación de esta teoría.
Según esta premisa, mediante el uso de Facebook, personas de todo el globo logran comunicarse sin mayor contratiempo sin importar zona horaria, localización geográfica o idioma.

El reportaje

La crónica es el género más antiguo que tiene el periodismo, ya que existieron periodistas que fueron historiadores (Herodoto). Cuando Alejandro Magno iba de viaje, se hacia acompañar de personas que tomaran notas acerca de sus discursos, cronistas que documentaban sus palabras.
Antes del S IXX, los periodistas escribían muy influenciados por la literatura, creaban artículos como contando un cuento. Después de 1965, los periodistas empiezan a redactar la noticia como tal la vemos en nuestros días. Se empieza a utilizar la estructura de pirámide invertida.
El reportaje es el género más flexible del periodismo, puede mezclar noticia, crónica, entrevista, descripciones. La característica que lo diferencia de la noticia es que necesita muchas fuentes, la noticia puede tener solo un par, respondiendo a las cinco preguntas básicas del periodismo, pero el reportaje agrega información como el porqué y el para qué del evento.
Cuando uno va a escribir un reportaje, debe hacerlo con un estilo más depurado y cuidadoso. El reportaje es al periodismo lo que la canción es a la música.

Entrevista

Con el aire acondicionado a full, una noche de viernes y una clase de periodismo se convirtieron en la antesala para una entrevista a Pamela Soto, estudiante de relaciones públicas, trabajadora de call center y actriz frustrada.
Con pocas clases por terminar, la joven sueña con irse de viaje por el mundo; a Europa específicamente, ya que la cuna de la sociedad va a ser el comienzo de todo un paseo por el planeta. Con un sentido del humor característico, esta futura relacionista pública busca crear su propia empresa y entre risas comenta que desea hacer todos sus sueños realidad, todo lo que no pudo hacer o dejo pendiente.
Pame, Pane o Miss Panela (el nombre depende del amigo que la busque) tiene metas claras, pero todo depende del tipo y del momento, porque no siempre se puede hacer lo que uno quiere.
Con un pie casi afuera de la universidad, Pamela desea trabajar en un empresa de comunicación para enseñarle al mundo sus capacidades, además está buscando nuevos horizontes amorosos, porque con los actuales no le ha ido muy bien.

Cronica de un gimnasio...

Ya llevo casi tres semanas de estar yendo al gimnasio, mínimo cuatro veces por semana, lo cual para mi es todo un record. Yo me plantee toda una estrategia para no fallar, ir en grupo. Le dije a mi tía que se metiera conmigo, y la mae es lo mas fiebre que hay y también es muy persuasiva al respecto (lo cual significa que ella da miseria incesante hasta que yo decida agarrar mis tiliches e ir al gym); y voy con una compañera de trabajo, lo cual me hace sentir esa “sana competencia”, para ver si acaso logro algo con mi tiempo invertido en “fitness”.

La primera semana fue como mantequilla, pura actividad para subir el ritmo cardiaco (no sabíamos lo que estábamos haciendo, pero manda huevo estar usando mal una caminadora). Por lo menos yo sentí que tenía más energía, y ahora poco a poco creo que me estoy alejando del riesgo de un paro respiratorio por subir escaleras.

Ya la segunda semana, nos hicieron el diagnostico. Mi tía, una flaca de toda la vida, le dijeron que tenía que bajar 3 kilos, TRES PINCHES KILOS. Ella siempre ha tenido cuerpo de modelo, por tanto no es la gran tragedia, y tiene mas de 40 años, más bien es un logro.

Mi evaluación fue un con entrenador, alto, moreno, musculoso, súper serio y con pinta de peligroso, osea, mi pareja perfecta. El mae no habla nada, por lo menos conmigo, fuera de lo necesario. Es 100% tajante y me dijo que tenia que bajar 10 kilos en tres meses; a lo cual, en mi estupor y por estarlo contemplando, le dije que si sin siquiera pensar en las consecuencias de aceptar tal proposición.

Después de eso, seguimos haciendo cardio porque no había nadie que me explicara bien el programa, que para mi estaba en chino. Ayer empecé mi rutina, y llegue a la conclusión que los gimnasios pudieron ser utilizados como tortura en la Edad Media, y hubieran sido más efectivos que todas las cochinadas que uno ve en los museos.

Hice cardio, pesas, cardio, pesas, cardio… En un toque pensé en bajar el peso que estaba usando para las repeticiones, pero en ese momento descubrí que estaba usando la menor cantidad de peso posible, lo cual solo significa que a pesar de mi tamaño soy una completa debilucha, y no quería que mi sexy-nazi entrenador lo notara.

Después de toda la sesión de tortura (uno paga el gimnasio para ir a sufrir), llegue a mi casa y me comí básicamente todos los sobros del día, el hambre era demasiada. Estaba tan cansada que ni aliste merienda, ni mi bolso, ni nada.

Hoy, me duele la mitad del cuerpo, la otra mitad no la siento; y todavía me falta hacer otra rutina en la tarde…